¿Importa mi estilo de crianza en mi hijo con TDAH?

by | Abr 25, 2025

La familia es el principal contexto de socialización y es fundamental para el desarrollo de la personalidad y la emocionalidad, especialmente durante los primeros años de la infancia, cuando los padres juegan un papel esencial como el primer medio de socialización y formación.

El modelo de Baumrind (1968) contempla las interacciones enmarcadas en dos dimensiones: afecto-comunicación y control-exigencias, resultando en tres estilos parentales: autoritario, permisivo y democrático (López-Soler, Puerto, López-Pina & Prieto, 2009).

El estilo autoritario se caracteriza por el uso de medidas de castigo o fuerza, centrado en controlar el comportamiento de los hijos mediante patrones rígidos. Este estilo tiene repercusiones negativas en la socialización, como la falta de autonomía personal, creatividad, competencia social y baja autoestima (Baumrind, 1996).

Por otro lado, los padres permisivos otorgan autonomía siempre que no comprometa la seguridad física del niño, evitando el control y la autoridad. Este estilo de disciplina se caracteriza por una falta de sistematización y no proporciona un modelo claro para que el niño se identifique o imite. Una de las desventajas es la dificultad para establecer límites, lo que puede tener efectos socializadores negativos en cuanto a conductas agresivas y la independencia personal (MacCoby & Martin, 1983).

Finalmente, los padres democráticos guían las actividades del niño de forma racional, imponiendo roles y conductas maduras a través del razonamiento y la negociación. Este estilo se distingue por una comunicación bidireccional y un equilibrio entre la responsabilidad social y el desarrollo de la autonomía. Generalmente, este estilo produce efectos positivos en la socialización (Baumrind, 1996).

El ambiente psicosocial desempeña un papel fundamental en la modulación de la predisposición biológica al TDAH, influenciando cómo la actividad, la impulsividad y la inatención son comprendidas y manejadas por la familia, la escuela y la sociedad (Miranda-Casas, Grau-Sevilla, Marco-Taberner & Roselló, 2007). Si bien estas variables ambientales no son factores causales, modulan la evolución del trastorno y pueden considerarse variables de riesgo si incrementan la probabilidad de aparición de síntomas, o de protección si amortiguan el impacto de los factores de riesgo (Grau-Sevilla, 2007).

Referencias

  • González, R., Bakker, L., & Rubiales, J. (2014). Estilos parentales en niños y niñas con TDAH. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 12(1), 141-158. https://doi.org/10.11600/1692715x.1217060413

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